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miércoles, 6 de junio de 2018

CHINA Y BALI A MEDIDA





COMBINADO CHINA Y BALI


Dia 1 Vuelo destino a Pekin
Dia 2 Llegada y traslado al hotel,  se confirmara disponibilidad y nombre en el momento de solicitar información y reserva
Dia 3 Dia libre
Dia 4 Visita gran muralla incluye almuerzo
Dia 5 Día libre
Dia 6 Traslado a la estación, tren a Shanghai duración 4h30m  aproximadamente, llegada y traslado al hotel en Shanghai
Dia 7 Día libre
Dia 8 Dia libre
Dia 9 Traslado al aeropuerto, vuelo a Denpasar Bali llegada y traslado hotel zona Seminyak 4 noches alojamiento y desayuno
Dia 10, 11 , 12 días libres
Dia 13 Traslado al aeropuerto y vuelo de regreso
Día 14 Llegada al lugar de origen

Desde 1700 euros por persona
Visado no incluído


Shanghai: Ciudad de pecado y de exotismo decadente en las décadas de los 20 y los 30 del siglo XX, escenario de conflictos durante los "incidentes" entre China y Japón, cuna del comunismo chino y la revolución cultural, estandarte de las modernas reformas mercantiles, inspiración de morbosas novelas, películas y cócteles... Shanghai es probablemente la ciudad china que más sensaciones evoca a los extranjeros. Puede que Beijing resulte más misterioso para el visitante, pero Shanghai ofrece una mezcla más embriagadora de imágenes preconcebidas y tópicos.
Para ser la segunda ciudad más importante de la civilización superviviente más antigua del mundo, Shanghai resulta sorprendentemente nueva. Situada literalmente "sobre el mar", es una urbe portuaria situada en la boca del río Huangpu, allá donde el río desemboca en el Mar de la China Oriental. La zona sobre la que se asienta la ciudad fue un pantanal hasta la época de la dinastía Song (960-1126 a.d.C.), cuando los refugiados que huían de los mongoles y otros invasores nómadas colonizaron la región. En 1291, Shanghai se convirtió en capital del condado. La creciente ciudad fue amurallada en 1553 para defenderse de los piratas japoneses y tuvo su primera oficina de aduanas en 1685. Shanghai fue objeto de atención mundial en junio de 1842, cuando una tropa naval británica capturó la ciudad durante la Primera Guerra del Opio. Fue uno de los cinco puertos que se abrieron al comercia colonial occidental con el Tratado de Nanjing y como tal, Shanghai obtuvo el dominio de zonas extranjeras controladas por potencias coloniales (las Concesiones británicas y americanas y la Concesión francesa). Esta ciudad híbrida floreció como el centro del comercio colonial chino y durante casi un siglo la dinastía Qingn tuvo que coexistir con las potencias occidentales.
Hoy en día, los Jardines Yuyuan de la Ciudad Vieja de Shanghai son todo lo que queda del pasado precolonial de la ciudad. Los vestigios de la época colonial son visibles en la arquitectura de la antigua Concesión francesa, así como en los viejos edificios situados a lo largo del río Bund. El futuro de Shanghai, la nueva zona de Pudong, se encuentra cruzando el río desde el asentamiento original de Puxi. La modernidad de etse barrio queda reflejada en la emblemática Orient Pearl Tower y en la elevada y moderna JinMao Tower, de estilo art-deco.
En 1937, Shanghai era la quinta ciudad más grande del mundo y la más moderna de China, hogar de una rica mezcla étnica de Oriente y Occidente y bajo protección por su estatus colonial de las tormentas políticas que asolaban el resto del país. En agosto de ese mismo año, se produjeron bombardeos chinos sobre las concesiones extranjeras por primera vez. Los occidentales comenzaron a abandonar la zona y a comienzos de la Guerra del Pacífico en 1941, quedaban pocos ciudadanos extranjeros que pudieran interponerse al avance japonés. Los británicos y los americanos cedieron sus derechos coloniales en 1943 a sus nuevos aliados, los nacionalistas chinos, que tomaron Shanghai después de la rendición japonesa en 1945. Sin embargo, cuatro años más tarde, la ciudad volvió a caer en manos del Ejercito Rojo.
Bajo los comunistas, los negocios de Shanghai fueron nacionalizados, pero la ciudad permaneció tranquila hasta la Revolución Cultural, cuando Mao estableció aquí la base de su "Banda de los Cuatro" e inició su ofensiva contra la autoridad de Beijing. Shanghai fue uno de los puntos neurálgicos de los excesos de la Revolución Cultural hasta la muerte de Mao en 1976. Desde 1990, Shanghai se ha desarrollado a velocidad vertiginosa con inversiones a escala masiva, regeneración urbana y un renacimiento económico impulsado también por la adhesión en 2001 de China a la Organización mundial del Comercio. En 2004, Shanghai fue la sede inaugural del Grand Prix de China y se espera que los Juegos Olímpicos de Beijing de 2008 tengan también un efecto beneficioso en la ciudad. En 2010, la ciudad seguirá atrayendo la atención mundial con la Exposición Universal. Shanghai es la ciudad más rica de China y también el escaparate de la nueva modernidad del país: está repleta de cientos de rascacielos futuristas, restaurantes, bares, hoteles y su población tiene un interés por las modas y las marcas que no tiene nada que envidiar al de Nueva York, París o Londres.






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